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Gaia II – Novela

INTRODUCCIÓN

 A menudo el éxito y el fracaso -esos dos malditos impostores- asoman la cabeza por la rendija de la inspiración, y te susurran al oído qué debes y qué no debes hacer…

Ahí comienza la batalla de un compositor y escritor! Apaciguando la angustia que le llena ante un folio en blanco, acallando esas interesadas voces del éxito y el fracaso, escuchando sólo, y de forma pausada y honesta, a tu corazón…

En este nuevo trabajo -La Voz Dormida- es lo que yo, con la inestimable ayuda de mis compañeros de viaje -a los que tanto debo y tan poca cosa reciben de mí- hemos intentado que cantara el corazón, que tocaran las guitarras nuestra ilusión y que escribiera la letra la pluma más pura que conozco: nuestra Alma.

Yo sólo soy un ladrón de palabras, un secuestrador de ideas y melodías, y unicamente pido como rescate: tu sonrisa. La Música es el idioma del Alma y las novelas son los besos que la imaginación da a nuestra vida. El autor sólo escribe la mitad de una obra, de la otra mitad debe ocuparse quien la recibe. Ahora te toca a ti, no nos juzgues con ligereza, este trabajo está impregnado de duro esfuerzo y renovada ilusión. Esperamos no defraudarte y que te sientas orgulloso de nosotros. ¡¡El viejo Mägo ha vuelto!!

Damos las gracias a la Música por amarnos y por supuesto a ti, pues sin ti, seríamos silencio…

¡¡We must be over the Rainbow!!

El Cairo, 25 de septiembre de 2005

Txus Di Fellatio

Volaverunt Opus 666

CAPÍTULO I

Madrid, 25 de mayo. 1823

No importa si tienes éxito o si fracasas. No importa si llegas a la meta o simplemente te quedas a las puertas. Lo importante no es la meta, es el camino…

Durante toda su vida la fuerza motriz que había desperezado su ya cansada imaginación había sido la voluntad. Pero eso sólo era el combustible, el alimento que hacía que su cuerpo y su mente no se doblegaran ante el fracaso, esa fuerza invisible que le hacía levantarse cada mañana y mirar a los ojos la derrota, y apartándola de un golpe, enfrentarse a sus sueños. Cada vez que se quedaba frente a frente con un lienzo en blanco lo estudiaba, incluso se diría que hablaba con él.

¿Tú qué quieres ser? -le preguntaba-.

Y antes de escoger los colores de su paleta, sabía perfectamente en qué pigmento debía sumergir su pincel, su alma… En el de la pasión. Hagas lo que hagas en la vida, triunfes o fracases, sea por divertimento o por oficio; hazlo con pasión. No importa si es bueno o malo, mediocre o sublime. El arte sin pasión es como besar a una piedra, carece de calor, de Alma… Hagas lo que hagas en tu vida, hazlo con pasión.

Una perla es un insignificante grano de arena, no es importante, nadie le presta atención. Pero el tiempo, la constancia y la pasión hacen de él algo precioso, algo tan valioso que hasta los océanos le rinden pleitesía. ¡Todo sueño empieza por ser algo pequeño!

Mientras reflexionaba, Goya daba sus últimas pinceladas a una extraña obra pintada, como muchas otras, en las paredes de su apartado caserón, a orillas del río Manzanares, en la ribera de Aluche. Las paredes de esta casa se llenaron de alucinantes escenas de supersticiones, brujerías y endemoniamientos. Allí esta Saturno devorando a sus hijos con una viveza que escalofría, allí el Gran Buco convocando a sus torvos feligreses y allí su última pintura, el gran Aquelarre fantasmagórico de caras hechas a trompicones, de esperpentos malignos… y presidiéndolo todo: El Macho Cabrío.

Desde que su sordera se adueñó de sus silencios, Goya se refugió de la Corte de Fernando VII en este apartado caserón, a las afueras de Madrid. Se le conocía en la Villa como “La Quinta del Sordo”. Allí, en compañía de Leocadia, quien estaba a cargo de la casa, y el fiel Isidro, que le servía de intérprete y cuidaba de la huerta, fue donde tuvo lugar una extraña visita que cambiaría el transcurrir de los acontecimientos, y como no, el Mundo…

A las doce menos un minuto de la noche, bajo una espesa oscuridad, una sombra ágil y silenciosa llama a la puerta de La Quinta del Sordo:

– Buenas noches, deseo ver a Don Francisco de Goya, dígale que vengo de muy lejos y que me envía Volaverunt-. Aquel hombre tenía un extraño acento extranjero y vestía de negro, todo de negro.

Doña Leocadia, sorprendida por lo inusual de la hora, invitó al extranjero a esperar a su señor en un pequeño sofá de cuero junto a la chimenea del salón de la parte baja de la casa. Don Franciscosolía recibir innumerables visitas hace años pero últimamente, debido a su sordera, se había vuelto huidizo, taciturno.

-Francisco -escribió en una hoja- tienes una visita de un hombre con acento extranjero, pide unos minutos a solas contigo, trae una carta y dice venir en nombre de Volaverunt.

-¿Volaverunt? -exclamó Goya- dile que suba por favor.

¡Volaverunt! ¡Por fin había llegado la hora! Ese era el nombre de uno de sus caprichos, grabados al aguafuerte hace unos años, y también era el nombre en clave que pondría en marcha el mecanismo….

El visitante resultó ser alemán y le entregó una carta firmada por el también alemán y amigo Goethe -pensador y novelista creador entre otros títulos de la novela Fausto, y uno de los precursores de Darwin-. En esa carta se le requería en el plazo de una semana en la francesa ciudad de Burdeos, allí le presentaría a una celebridad, que como él y tantos otros, formaban parte de la Sociedad… El sello de la carta llevaba ese extraño símbolo que ya vio la primera vez en casa de Goethe.

Burdeos, 1 de junio. 1823

“Querido Francisco, el tiempo se nos agota, tanto tú como todos nosotros estamos más cerca de la muerte que de la vida, nuestra creciente ancianidad nos apremia en concluir nuestra obra. La Voz Dormida debe despertar, y para ello hoy te voy a presentar a alguien que vive iluminado porla luz del arte, a un ser que vive en las tinieblas del silencio, un ser que como tú, mi viejo amigo, es sordo…”

Resultó que aquel robusto hombre no era otro que aquel del que tanto se hablaba en la Corte de España, un músico excepcional, un compositor que sin oír una sola nota, las dotaba de magia, armonía, fuerza y elegancia. Él decía que cerraba los ojos y oía la música con toda claridad dentro de su cabeza. Era un ser único, su nombre era Ludwig Van Beethoven.

Convinieron, después de una larga noche de conversación -en los que los traductores se afanaban en hacer llegar a los dos hombres sordos todo cuanto allí se habló-, que lo mejor era encriptar el mensaje, a la espera de que un ser altamente sensible, una pureza humana incorrupta, lo hiciera suyo.

Goya ocultó el símbolo de la Sociedad secreta en su capricho Volaverunt, y Beethoven hizo lo mismo pero con la frase: “Missit me Dominus” (El Señor me ha enviado), ocultándolo en uno de los fragmentos de su Sinfonía en Re Menor Nº 9.

La voz dormida no tardaría mucho tiempo en despertar…

Gaia, Gaia, Gaia

Libera me domine de morte aeterna

Volaverunt, Missit me Dominus

La Voz Dormida

CAPÍTULO II

Toledo, 2 de abril. 2005

Nacho sólo le calmaba la música, especialmente la Clásica. Su madre desde muy pequeñito siempre le ponía “Claro de Luna” para dormirse. En el hospital, después del parto, tuvo que asumir de golpe que su bebé era especial, tenía síndrome de Down.

Nacho, entre otras habilidades, había adquirido una sensibilidad muy acusada para el Arte. Le fascinaba la Música, el Cine y la Pintura. Sobre todo ésta última. Decía que en los cuadros veía cosas que a simple vista parecían esconderse. Se pasaba horas y horas contemplando un mismo cuadro y, de vez en cuando, tras entrecerrar los ojos, sonreía divertido y asentía.

Hoy era un día especial, Sara de Ladrada y García, su madre, le iba a llevar esa mañana a la Universidad de Toledo, donde se exponían multitud de cuadros y caprichos de Goya -uno de los favoritos de Nacho.-La exposición se llevaba a cabo gracias al convenio de los gobiernos de Castilla-La Mancha y de Aragón. La Universidad de Toledo era un marco incomparable. Tanto en la Ciudad Imperial como en su Universidad sucedieron numerosos hechos asombrosos. Brujería, espiritismo, necromancia, cábala y otras artes ocultas son parte indiscutible de la piel de Toledo.

En la misma Universidad de Toledo, hace unos pocos años, murió de un infarto un vigilante jurado que hacía su turno por la noche. Sus compañeros y varias mujeres de la limpieza aseguraron que en el piso de arriba se oían risas y lamentos, que después de fregar el suelo de un aula de más de setenta metros cuadrados, cuando iban hacia la siguiente aula, oían arrastrar sillas… Evidentemente estaban solas, y al darse la vuelta y regresar sobre sus pasos, se encontraban todas las sillas perfectamente colocadas encima de las mesas. Más de doscientas sillas!!

El último suceso paranormal tuvo lugar en la madrugada de hace unos meses. La Universidad estaba en obras, y un vigilante jurado, al hacer la ronda, oyó unos misteriosos ruidos en el desván que estaba situado en la planta de arriba. Durante toda la noche los lamentos y los extraños ruidos atemorizaron de tal manera al vigilante, que éste no dudó en quedarse resguardado en un despacho. Al amanecer llamó al bedel y le preguntó si alguien

-algún estudiante con ganas de juerga, o alguna pareja de enamorados-, solía visitar de noche aquel desván. La respuesta fue inquietante. Sólo él tenía las llaves de la Universidad y el día anterior, antes de cerrar y dejar al cuidado de las instalaciones al vigilante, se cercioró de que estaba vacía. Inmediatamente fueron al misterioso desván, y al abrir la puerta, que efectivamente estaba cerrada con llave, el miedo y el terror se adueñaron de sus rostros… Sillas, mesas, pizarras, armarios y demás mobiliario académico estaba amontonado formando una pirámide de más de dos metros de alto!! ¿Quién o qué había hecho tan arduo trabajo?

Hoy no sería diferente, algo estaba a punto de ocurrir.

Nacho -como siempre que salía de casa- llevaba consigo su reproductor de mp3, donde alternaba música Heavy con sus compositores favoritos de Música Clásica. Estaba ensimismado viendo esos pequeños cuadros que llamaban Caprichos. De repente empezó a sonar en su mp3 la Sinfonía Nº 9 en Re Menor, era de Beethoven, su compositor preferido. En aquel instante sus ojos se pararon en uno de esos extraños cuadros. Una mujer era levantada por los aires por unas brujas, volaba, o eso le parecía a él. Pero había algo más, un símbolo lo llamaba. La música de Beethoven se hacía más fuerte y el cuadro parecía hablarle. Como en un eco, Nacho oía gritos, era su madre, que, aterrorizada, señalaba su cara y pedía ayuda mientras intentaba coger su brazo.

Nacho giró lentamente su cuerpo y alcanzó a verse reflejado en el cristal de una vidriera situada justamente detrás… Su cara! Su cara estaba cambiando, estaban desapareciendo sus rasgos…

La Novena Sinfonía alcanzaba su cenit.Bajo el cuadro de Volaverunt, Nacho dejó caer el mp3 que llevaba en su mano. Todos los rasgos característicos de aquel niño con el síndrome de Down habían desaparecido. Su piel era tersa y una luminosidad especial emanaba de su mirada.

– Soy la Voz Dormida, el Señor me ha enviado, “Missit me Dominus”.

Se hizo el silencio, nadie se atrevía a hablar. Sara -su madre- se tapaba la boca ahogando un grito, la gente lo observaba, un grupo de monjas carmelitas se acercaron a él.

– ¿Qué tal el polvo de anoche, hermana Pilar?

-preguntó Nacho cogiendo un crucifijo y arrancándolo del pecho de la alucinada carmelita-.

– Espero que el Obispo la recompense -se burló-Él siempre es misericordioso con sus putitas.

Y mirando el crucifijo se lo lanzó a la cara.

– Hoy vuestro jefe dará cuentas al que todo lo ve, el Señor me ha enviado, Missit me Dominus.

– Pero hijo, ¿qué dices?, ¿te encuentras bien? ¡Que alguien llame a un médico, por el amor de Dios! Sara no daba crédito a lo que oía y veía.

– Hoy vuestro Papa Juan Pablo II morirá a las 21:37 horas. Yo soy La Voz Dormida, el Señor me ha enviado.

Nacho cayó derrumbado nada más terminar esa enigmática profecía.

Soy de un sitio, de un lugar,

de un tiempo que…

llaman eternidad,

y al viento, mi hogar.

Donde la realidad

la puedes cambiar

si sabes preguntar

y no das nada por hecho.

¿A qué sabe el dolor?

¿Es eterno el amor?

¿La amargura es mujer?

¿De qué están hechos los sueños?

¿Cuánto pesa un adiós?

¿Por qué es muda la Paz?

¿Puede dormir la traición?

Pregúntate!!!

Y verás que mi voz

vive en ti, soy La Voz Dormida

de los que el Santo Oficio

consiguió callar.

Si me quieres seguir,

volaremos sobre el arco iris,

donde mueren las penas

y nacen los besos en flor.

Mi voz vive en ti!!!

He visto Roma caer,

y a Egipto morir,

y a Jesús de Nazaret,

expirar sin saber

que en su nombre iba a nacer

una secta de poder,

traficantes de ilusión,

mercaderes de almas rotas.

¿Por qué es sorda la fe?

¿y ciego el que cree?

¿Sabe un rezo besar?

¿Cuánto cobra el celibato?

¿Está en venta el altar?

¿o lo alquiláis

para uso de un dictador?

en uno Hitler folló!!

Y verás que mi voz

vive en ti, soy La Voz Dormida

de los que el Santo Oficio

consiguió callar.

Si me quieres seguir,

volaremos sobre el arco iris,

donde mueren las penas

y nacen los besos en flor.

Mi voz vive en ti !!!

He bajado hasta tu infierno,

y a tus miedos pregunté

¿dónde viven los fracasos?

y si aceptan un talón.

He subido hasta su cielo,

su Dios no me recibió,

a su derecha esta Franco

y entre los dos hay un hueco

para Pinochet.

Y verás que yo soy La Voz Dormida,

sígueme, mi voz vive en ti !!!

Y verás que mi voz

vive en ti, soy La Voz Dormida

de los que el Santo Oficio

consiguió callar.

Si me quieres seguir,

volaremos sobre el arco iris,

donde mueren las penas

y nacen los besos en flor.

Mi voz vive en ti !!!

He ardido en mil hogueras,

me violaron en Perú,

he vivido el holocausto,

la inquisición, apartheid,

dictaduras, poder, pederastia,

la marca del Diablo es la Cruz.

Hazme un Sitio Entre tu Piel

CAPÍTULO III

Habían pasado tres años desde los extraños sucesos ocurridos en Atlanta, donde un senador ultraconservador había muerto en extrañas circunstancias. Durante estos tres años el inspector Rafael Haro -de origen cubano- había sido el hombre elegido por el Servicio de Inteligencia (CIA) para aclarar los sucesos que tuvieron lugar en Atlanta. Sólo tenía una pista: España. Y una frase escrita en la mansión del senador Joe Hamilton: “La Voz Dormida, el Señor me ha enviado”.Ya daba por perdida la búsqueda cuando recibió una llamada:

-Buenas tardes inspector!! Tenemos a un chaval con síndrome de Down en la planta de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Ha montado un follón enorme en Toledo. Dice que es La Voz Dormida… y le contó con detalle lo sucedido…

-De acuerdo Miralles, en diez minutos nos vemos en el hospital. ¡No quiero prensa! ocúpate.

La planta de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal era un lugar dantesco. Era como un taller humano en el que los cuerpos eran aparcados mientras las mentes eran medicadas y adormiladas. Rostros burlones, ojos sin vida, gritos y estremecedores aullidos. El Doctor García Pedraza, jefe de psiquiatría, le puso al día del extraño caso del paciente Nacho, un chaval con dieciséis años que sufría el síndrome de Down y que, desde esa misma mañana entraba en trance, vaticinando la hora exacta de la muerte del Papa…

– Y ¿qué tiene de extraño? -preguntó el inspector-. Todo el mundo sabe que el Papa está a punto de morirse, de hecho la muerte está tirándole de la manga desde hace tiempo.

– Señor inspector, lo inusual es que cada vez que entra en trance desaparecen todos los rasgos de su enfermedad. Todos los típicos síntomas del síndrome de Down se evaporan, y mantiene conversaciones coherentes!!

Cuando Rafael Haro entró en la habitación, lo que vio le produjo tal impacto que tuvo que agarrarse al borde de una silla. Nacho yacía tumbado mirándole fijamente, estaba atado por correas y conectado a multitud de máquinas. Su rostro empezó a estirarse y poco a poco una brillante luz se apoderó de su cuerpo.

– Le esperaba señor Haro -dijo una voz aflautada y asexuada-. Tenemos mucho de qué hablar, siéntese, no hay tiempo.

– ¿Quién o qué eres? -preguntó Rafael Haro mientras encendía su grabadora…-

Nacho cerró los ojos, suspiró, y empezó su relato…

……………

– Y ahora que ya sabes quién soy, te contaré una historia que ocurrió hace más de quinientos años…

Si me ves, bésame,

hazme un sitio entre tu piel.

Voy buscando alguna voz en mí

que me ayude bien a discernir,

pues mi mente es un vestido que

me queda mal.

¿Cual ha sido, dónde está el error?

¿Quién me ha condenado al terror

de una mente en blanco y negro?

¿Dónde esta mi lugar?

No soy como los demás,

yo sé pensar!!

Estoy sólo y tengo miedo.

Si me ves, bésame,

hazme un sitio entre tu piel,

que los rasgos de mi cara

no te impidan ver mi ser.

Sentirás que mi amor

tiene sed de que una voz

me susurre una caricia

o me regale una ilusión.

Dame mimos, dame tu calor,

te los devolveré en forma de flor,

recibirás por cien, multiplicado

lo que me des.

Si me apartas, no me integraré.

Si me abandonas, yo me perderé.

El rechazo es mi condena.

¿Dónde esta, mi libertad?

buscaré un futuro para mí.

Me va a costar!!

pero sin amor no puedo.

Si me ves, bésame,

hazme un sitio entre tu piel,

que los rasgos de mi cara

no te impidan ver mi ser.

Sentirás que mi amor

tiene sed de que una voz

me susurre una caricia

o me regale una ilusión.

Y al final llegaré

donde me lleven los pies,

y si quieres conocerme,

no me observes, mírame.

¿Dónde estas, Libertad?

Mi celda es la soledad,

el silencio que no calla

es el vacío de tu voz.

Si me ves, bésame,

hazme un sitio entre piel…

El Poema de la Lluvia Triste

CAPÍTULO IV

Toledo, año 1531

El interior de la celda era angosto y muy frío. Tan frío que la esperanza se helaba en el Alma, haciéndola pedazos. ¿Dónde estaba el aire, el sol? ¿Por qué la habían encerrado en esa prisión? Azaak no consiguió llegar al sur y fue interceptada y hecha prisionera por los españoles. Dada su extraordinaria belleza y dominio de la lengua castellana, fue llevada a España junto con un cargamento de oro proveniente del pueblo Inca. Era la prueba que necesitaba un hombre, si cabe, más cruel y ambicioso que el propio Cortés, de que el pueblo Inca era poseedor de innumerables tesoros. Su nombre era Francisco Pizarro.

Junto a ella se encuentra Sara -una preciosa chica judía acusada de tratos con el Diablo-. La Santa Inquisición no ve con buenos ojos que una indígena de Las Indias sepa hablar castellano fluidamente. Además asegura que el verdadero Dios es la Pachamama. Sara está asustada y Azaak le cuenta una bonita historia de su pueblo…

Se despertó a medianoche a mirar

si el reflejo del agua podía encontrar

aquella risa que un día mudó

y, por segunda piel, de soledad se vistió.

Buscó respuesta en el aire,

mientras el mar le arropó.

Pidió ayuda a su estrella,

que le abandonó,

pues olvidó llorar.

Llorar es purgar la pena,

deshidratar todo el miedo que hay en ti,

es sudar la angustia que te llena,

es llover tristeza para poder ser feliz.

Cierra los ojos, abre el corazón,

y aprende a ver con los ojos del alma – ella oyó –

Le hablaba el viento, le hablaba una flor,

con la cadencia que tiene un susurro de amor.

Deja salir los fantasmas

que amargan besos y dan,

a cambio de tus silencios,

acopio de ansiedad,

mutilada Paz.

Llorar es purgar la pena,

deshidratar todo el miedo que hay en ti,

es sudar la angustia que te llena,

es llover tristeza para poder ser feliz.

Llorar es purgar la pena,

deshidratar todo el miedo que hay en ti,

es sudar la angustia que te llena.

¡Escucha, soy Gaia!

¡No castres tu rabia!

¡Que tu alma escupa el dolor!

Que llueva tristeza al llorar,

y que sacie la amargura su sed.

Las lágrimas son el jabón

que limpia de penas tu piel.

Llorar es purgar la pena,

deshidratar todo el miedo que hay en ti,

es sudar la angustia que te llena,

es llover tristeza para poder ser feliz.

El Callejón del Infierno

CAPÍTULO V

Azaak le cuenta a Sara su increíble historia con los españoles, y cómo devastaron a su pueblo. Ya casi nada quedaba de la civilización Azteca.

– ¿Y tú, Sara? ¿Cual es tu historia? -preguntó Azaak mientras la miraba-. ¡Era preciosa! Tenía los ojos del color de los prados y su piel era blanca, casi transparente…

– Como habrás podido observar Toledo es una ciudad insólita. Donde lo mágico, lo oculto y lo misterioso se dan cita. Dicen que aquí conviven las tres culturas -Cristiana, Judía y Musulmana- pero eso no es cierto, nada más lejos de la realidad. En todo caso aquí esas culturas se soportan las unas a las otras, pero no se mezclan. Desde que se instauró la Inquisición, sólo hay una religión: la Cristiana, y las demás han sido barridas o simplemente ocultadas. Pero si algo sigue vivo y latente en Toledo son los numerosos magos, astrólogos, nigromantes, estudiosos de la cábala y la alquimia, y alguna que otra sociedad secreta. Pues bien, a mí siempre me interesaron estas artes. Yo, al igual que tú, creo en las fuerzas de la Naturaleza, y un día fui al encuentro de una hechicera llamada “La Diablesa”, para que me diera un filtro de amor, pero un pavoroso incendio quemó la casa de la hechicera con ella dentro. Varios vecinos me vieron. Desde entonces esa travesía esta maldita, y se la conoce como “La Travesía del Diablo” o “El Callejón del Infierno”.

Nota del autor:

Actualmente existe esa calle en Toledo, al igual que multitud de calles y emplazamientos misteriosos.

Para más información leed el libro “Toledo insólito” de Luís Rodríguez Bausá, al que doy las gracias por su interesante charla al abrigo de la luna en el verano del 2005.

El Paseo de los Tristes

CAPÍTULO VI

Sara continuó contando su historia mientras Azaak asistía perpleja a las palabras de aquella extraordinaria mujer.

– Desde que la Inquisición se instauró en España allá por el año 1478, la intolerancia, el fanatismo y la superstición se adueñaron del corazón de esta bella tierra. Todos éramos sospechosos; judíos, musulmanes y cualquier persona con alguna inquietud intelectual. Incluso las vendettas personales solían acabar en acusaciones de brujería o de malas artes. El Santo Oficio era como una especie de policía del Alma. Autos de fe en los que se quemaban vivos a numerosos herejes, judaizantes y todo aquel susceptible de ser “salvado”.

– ¡Es horrible! -exclamó Azaak- se supone que los españoles llegaron a la tierra de mis antepasados para enseñarnos la religión del amor y el perdón, incluso se escandalizaban de nuestros sacrificios. ¿Y esa religión permite el asesinato por ser distinto? Los dioses nos dieron inteligencia para dudar de todo y para hacernos preguntas -Azaak no entendía esa supuesta superioridad espiritual del hombre blanco-.

– En Europa las cosas son más lúgubres de lo que parecen. La cultura es la medicina contra el fanatismo y el miedo. Mira, te voy a contar una historia del sitio donde nací, Granada, la ciudad más hermosa jamás imaginada por ningún dios. Allí hay un paseo que tiene una bella y triste leyenda.

Nota del autor:

Este tema está dedicado a la poesía hecha paisaje, a un beso hecho ciudad,

a Granada (gracias a Sara y Sigrid por su información).

“Esta leyenda es totalmente falsa. Es fruto de la imaginación de este enfermo autor”.

En el paseo de los tristes

hay un alma que

llora en las noches de San Juan.

La Luna insiste

en afirmar que pena por amor,

que es fruto de una maldición.

La Alhambra recuerda que allí

les contemplaba sonreír,

y al alba se amaban,

Granada se ruborizaba al ver su amor.

Fueron muriendo así los días pero algo ocurrió,

la religión los separó.

Ella era hija de un cristiano

y él de un musulmán,

La inquisición lo ejecutó.

El Albaicín se estremeció,

y con su sueño ella murió.

Y ahora se buscan

cada uno en su propio cielo y no se ven.

¿Dónde estás? Mi amor, ¿dónde estás?

Sin ti no puedo morir.

Sin ti vagaré.

Y desde entonces le acompaña

una estrella que

desde el cielo cuida de él.

Si crees en Dios, crees en Alá,

sé tolerante y menos rezar.

Y acepta el credo

y la sexualidad del que no es igual.

Es mejor dejarte marchar.

Señor, ¿dónde está mi amor?, devuélvemela.

Señor, ¿dónde está?

Señor, ¿dónde estás?

¡¡¡Señor!!!

La Posada de los Muertos

CAPÍTULO VII

Hacía frío, mucho frío. Azaak se había quedado dormida escuchando a Sara. Cuando abrió los ojos buscó con la mirada a su nueva amiga. La encontró en un rincón arrodillada tarareando una alegre y pegadiza melodía.

– ¿Qué cantas? -preguntó-. Es digno de admirar tu fuerza de voluntad, pareces contenta.

– ¡Que va! -suspiró Sara-. Lo que pasa es que me ha venido a la memoria una historia que me contó la hechicera de la que te hablé. Cuentan que en los extramuros de Toledo existe una venta en la que a todo aquel que la visita con el ánimo decaído y con ganas de acabar con esta vida de sufrimiento, se le aparecen los muertos y cantan esta melodía:

Alza tu cerveza, brinda por la libertad,

y que el cielo te espere

pues el Infierno es este bar.

Si has perdido el rumbo escúchame,

llegar a la meta no es vencer,

lo importante es el camino y en el

caer levantarse insistir y aprender.

Si has perdido un beso en un adiós,

o huyes de un destino que te negó

la oportunidad de ser feliz,

ven con nosotros, estamos aquí.

En esta posada los muertos

cuentan su vida y se ríen de quien

estando vivo desea estar muerto,

en el más allá nunca dan de beber.

Alza tu cerveza, brinda por la libertad,

bebe y vente de fiesta,

y a la muerte emborráchala.

Alza tu cerveza, brinda por la libertad,

y que el cielo te espere

pues el Infierno es este bar.

Si la noche es tan oscura que

ni tus propias manos consigues ver,

ten seguro que amanecerá,

y mientras tanto te invito a mi bar.

En mi taberna los muertos

cuando amanece se van a infringir

duros castigos y oscuros tormentos,

a los que ni quieren ni dejan vivir.

Alza tu cerveza, brinda por la libertad,

bebe y vente de fiesta,

y a la muerte emborráchala.

Alza tu cerveza, brinda por la libertad,

y que el cielo te espere

pues el Infierno es este bar.

Alza tu cerveza, bebe y brinda por vivir.

Juntemos nuestras copas,

esta noche es para ti.

Alza tu cerveza, brinda por la libertad,

bebe y vente de fiesta,

y a la muerte emborráchala.

Alza tu cerveza, brinda por la libertad,

y que el cielo te espere

pues el Infierno es este bar.

Desde mi Cielo

CAPÍTULO VIII

Rara vez los prisioneros tenían visitas de sus familiares. Pero la excepción besó esa mañana a Sara. Pero el beso era amargo, era un beso de despedida. Una prima suya se presentó con una carta y la mirada huidiza. Era evidente que algo había pasado. No hicieron falta palabras, hay veces que el Alma escucha las malas noticias antes que nuestros oídos: ¡Su amor había muerto!

Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras abrazaba contra su pecho aquella carta. Miró el remite y vio que estaba firmada por él. Alargó la mano hacia Azaak y con un hilo de voz le dijo:

– ¡Léemela! ¡Por favor, léemela!

Y Azaak tomando su mano, comenzó a leer….

“Ésta canción está dedicada a la memoria de Juan Diego Caballo, periodista, escritor, y un incansable buscador de la felicidad, a veces tan esquiva. Al final, la encontró”.

Ahora que está todo en silencio

y que la calma me besa el corazón,

os quiero decir adiós.

Porque ha llegado la hora

de que andéis el camino ya sin mí.

¡Hay tanto por lo que vivir!

No llores cielo y vuélvete a enamorar,

me gustaría volver a verte sonreír.

Pero mi vida, yo nunca podré olvidarte,

y sólo el viento sabe

lo que has sufrido por amarme.

Hay tantas cosas

que nunca te dije en vida,

que eres todo cuanto amo,

y ahora que ya no estoy junto a ti,

¡¡te cuidaré desde aquí!!

Sé que la culpa os acosa,

y os susurra al oído “pude hacer más”.

No hay nada que reprochar.

Ya no hay demonios

en el fondo del cristal, y sólo bebo

todos los besos que no te di.

Pero mi vida, yo nunca podré olvidarte,

y sólo el viento sabe

lo que has sufrido por amarme.

Hay tantas cosas

que nunca te dije en vida,

que eres todo cuanto amo,

y ahora que ya no estoy junto a ti,

¡¡te cuidaré desde aquí!!

Vivo cada vez que habláis de mí,

y muero otra vez si lloráis.

He aprendido al fin a disfrutar,

y soy feliz.

No llores cielo y vuélvete a enamorar.

Nunca me olvides,

me tengo que marchar.

Pero mi vida, yo nunca podré olvidarte,

y sólo el viento sabe

lo que has sufrido por amarme.

Hay tantas cosas

que nunca te dije en vida,

que eres todo cuanto amo,

y ahora que ya no estoy junto a ti,

¡¡te cuidaré desde aquí!!

Desde mi cielo os arroparé en la noche,

y os acunaré en los sueños,

y espantaré todos los miedos.

Desde mi cielo os esperaré escribiendo,

no estoy sólo pues me cuidan

la Libertad y la Esperanza.

“Yo nunca os olvidaré”.

En Nombre de Dios

CAPÍTULO IX

Al terminar la carta, Azaak se sumió en una profunda tristeza. Ella también tenía un amor, Pedro de Alcázar, aquél intrépido cocinero que tanto le había enseñado. ¿Dónde estaría? -pensó-. Los verdes ojos de Sara tenían un brillo especial, y un esbozo de sonrisa asomó en aquel blanco rostro…

– ¿Para ti qué es el amor, Azaak? -preguntó la judía-.

– El amor no se puede definir, todo lo importante de esta vida, sí lo defines lo haces pequeño; El amor al igual que la libertad hay que sentirlo. Es como el sexo, hablar de el es estimulante, pero practicarlo es totalmente distinto.

– He notado que aquí, al sexo, la Iglesia lo ve como algo sucio.

– Sí Azaak, pero es algo que debo explicarte. De puertas para adentro todos los miembros de la Iglesia, se entregan a sus fantasías carnales. Como ya le dije yo soy bisexual Azaak, creo que mi sexualidad es libre y madura, pero eso aquí es algo así como una monstruosidad. Una de mis amantes fue obligada a delatar nuestros encuentros amorosos al Santo Oficio y por eso estoy aquí confinada…

– ¿Te interrogaron sobre ello? -preguntó interesada Azaak-.

– Con toda suerte de detalles. -Sara miraba fijamente al vacío, mientras recordaba los gritos, insultos y torturas…-

Si has perdido la fe José Andrëa

y has pactado con el mal,

pon tu alma en paz,

que de tu cuerpo yo me ocuparé.

A través del dolor Carlos Escobedo

vencerás a Lucifer,

primero has de aceptar

que ser lesbiana es una enfermedad.

No omitas detalles, cuéntame José Andrëa

cómo os la montabais las dos,

y entonces yo te daré la absolución Carlos Escobedo

desnuda en mi habitación.

Con la tortura obtendrás el perdón. José y Carlos

Acepta a Cristo y muere en nombre de Dios.

Muere en nombre de Dios!!!

Si quieres confesar José Andrëa

tu desviación moral,

que eres homosexual,

que entre tus piernas anda Satanás.

En el quemadero tú arderás. Carlos Escobedo

El fuego purificará

todo pecado que tu cuerpo cometió. José Andrëa

La hoguera te hará a ti el amor.

Con la lujuria te condenarás. José y Carlos

Sólo nosotros follamos en nombre de Dios.

Si has perdido la fe Carlos Escobedo

y has pactado con el mal,

por ser gay o bisexual

el Santo Oficio te exorcitará.

Con un auto de fe, José Andrëa

que aunque cruel es lo mejor,

para escarmiento de quien

no sigue la doctrina de la fe.

Pobreza, obediencia y castidad Carlos Escobedo

es siempre obligado cumplir,

a no ser que seas Papa o seas Rey, José Andrëa

Obispo, o del Opus Dei.

Haz lo que diga, no lo que haga yo. José y Carlos

Tenemos dinero, poder, sexo en nombre de Dios.

Siempre en nombre de Dios!!!

Vendemos bulas,

compramos tus sueños.

Matamos en nombre de Dios.

Íncubos y Súcubos

CAPÍTULO X

A la mañana siguiente, después de la periódica visita del carcelero, encargado de suministrarles algo de pan mohoso y agua, se enteraron de la ejecución de una joven toledana de 19 años acusada de brujería y practicar misas negras. Según pudieron enterarse por boca de Juanillo -el carcelero-, la pobre muchacha no estaba en sus cabales. Proclamaba a quien quisiera oírla, que era la concubina del mismísimo Diablo y se que le aparecía en su alcoba todas las noches en forma de Íncubo.

– ¿Íncubo? ¿Qué es? -preguntó interesada Azaak.-

– Íncubos y Súcubos son materializantes de Satanás en forma humana. El Íncubo tiene aspecto de un atractivo hombre y el Súcubo de doncella apetecible. Los dos se aparecen a sus víctimas de noche, y suelen excitar tanto a sus asustados pretendientes, que estos caen rendidos a sus encantos.

Diabulus in Musica

CAPÍTULO XI

No estaría mal tener un par de íncubos ahora mismo -bromeó Azaak-.

– Si dispusiéramos de algún instrumento, ten por seguro, que te concedería ese deseo -afirmó misteriosamente Sara-.

– ¿En serio? cada vez me sorprendes más.

– Existe una vieja leyenda que habla de un acorde maldito, el acorde del Diablo. Cualquiera que lo toque o lo escuche pone en marcha las puertas del mal. Y aseguran que el mismísimo Satanás se te presenta. Es como una invocación, pero en música.

– Eso mismo fue lo que confesó esa pobre judía que acababan de freír -dijo Juanillo-. Muchas veces el carcelero las hacía compañía y las contaba todo tipo de chismes. Él también se sentía muy solo.

– ¿De veras? -preguntó Sara divertida-.

– De veras -afirmó Juanillo-. Ella lo llamaba el tritono, el “Diabulus in Musica”.

Duermo en un acorde mágico,

y despierto al oírlo tocar,

soy la esencia de la Humanidad.

Represento la promiscuidad

de las almas que enferman de paz,

me presento: soy la libertad

de tu cuerpo y no cobro con fe!

Y ahora dime: ¿cuánto vale tu alma?

y ahora pide: ¿dinero o placer?

¿Sueñas con curar el cáncer?

El SIDA. fue cosa de Yahvé.

Quiero estar junto a ti y alimentar tu boca,

hay veces que el dolor, duerme en una canción.

Y sé que moriré de amor decadente,

lúgubres besos ¡Quémate en Mí!

El Príncipe de la Dulce Pena soy

y mi sangre alimenta tu ser.

La lujuria de mis alas

roza tus pechos y araña tu piel.

Bebe! Embriaga tus vicios.

Decide! Orgasmos o amor.

La única Iglesia que ilumina es la que arde,

el Nazareno duerme en su Cruz.

Quiero estar junto a ti y alimentar tu boca,

hay veces que el dolor, duerme en una canción.

Y sé que moriré de amor decadente,

lúgubres besos ¡Quémate en Mí!

“Oh Señor, rey de la tristeza,

ángel del dulce dolor,

bebe la hiel de mi boca,

blasfema, ven, hazme el amor”.

Quiero estar junto a ti y alimentar tu boca,

hay veces que el dolor, duerme en una canción.

Y sé que moriré de amor decadente,

lúgubres besos ¡Quémate en Mí!

Quiero estar junto a ti y alimentar tu boca,

hay veces que el dolor, duerme en una canción.

Si tocas en mi honor, saldré de este infierno,

dame tu alma, no quiero morir.

Mañana Empieza Hoy

CAPÍTULO XII

Al terminar su relato, Juanillo pareció entristecerse de repente. ¡Pobre chica! -pensó-. Cuánta locura y fanatismo hay en éstas paredes. Ésa chiquilla lo que necesitaba era seguramente un médico y un amor… y yo ¿qué tengo? nada. Mi vida es ésta lúgubre cárcel y estos locos Dominicos…

Azaak estaba leyendo en los ojos de aquel buen hombre. Él era el encargado de alimentarles, custodiarles, pero también de torturarles. Era su trabajo, su asqueroso trabajo.

– Cambia de vida -le instó Azaak- todos tenemos derecho a otra oportunidad.

– Ya es tarde para mí -suspiró el carcelero-.

– No digas eso -le recriminó indignada Azaak-todos los días son oportunidades nuevas para cambiar nuestro destino. ¡Mañana empieza hoy!

Nunca es tarde,

nunca te rindas.

Deshazte del miedo,

mañana empieza hoy.

Nunca es fácil

ser uno mismo,

nunca abandones,

mañana empieza hoy.

Si tu suerte se fugó,

se abrió de piernas y se fue

a la cama con tus heridas

y tu valor.

Si el espejo te escupió

fracasos y algún mal de amor,

y no encuentras ningún rincón

de Paz en ti.

Nunca es tarde,

nunca te rindas.

Deshazte del miedo,

mañana empieza hoy.

Nunca es fácil

ser uno mismo,

nunca abandones,

mañana empieza hoy.

Si tu alma se olvidó

que la tristeza es recordar

a la muerte y la depresión,

tu dirección.

Cuando llora el corazón,

se llena de mocos el valor,

se irritan los ojos de la esperanza,

suénatelos.

Nunca es tarde,

nunca te rindas.

Deshazte del miedo,

mañana empieza hoy.

¡¡Levántate,

no te dejes ganar

y echa a volar!!

Nunca es tarde…

El Príncipe de la Dulce Pena

CAPÍTULO XIII

Juanillo más animado bajo el tono de voz, prosiguió con el relato de la desdichada cría que aseguraba haber tenido la visita nocturna del Diablo y de haberlo llamado ella misma todas las noches utilizando esa oscura melodía.

– Ella lo amaba, según decía, lo amaba porque era humano, tenía todos los rasgos espirituales carentes de hipocresía. Era egoísta, vengativo y no acataba las normas que dictaba Dios. Por eso fue expulsado del paraíso. Durante toda la historia de la humanidad ha estado presente. Se le han achacado innumerables nombres: Satanás, Belial, Lucifer, Leviathan, Astaroth, El Ángel Caído, Luzbel, Mephistofeles, Belcebú… Pero ella siempre lo llamaba su príncipe. El Príncipe de la Dulce Pena.

La tristeza es mi sangre,

y a su vera, mi vena,

donde mora de pena,

donde muere de hambre.

Hambre y melancolía

de que la luna esté llena

de amoríos y alegrías,

soy el Príncipe de la Dulce Pena.

Un beso es donde tú terminas,

y un abrazo tuyo, mi abrigo.

Tu boca donde allí germina

mi delirio y mi muerte… si es contigo.

Aquelarre

CAPÍTULO XIV

Nadie sabe a ciencia cierta si todo lo que proclamaba esa desdichada en el potro de la tortura era verdad, fruto de alguna enfermedad, o simplemente una invención lo suficientemente poderosa y rotunda como para que dejaran de una vez de someterla a tanto sufrimiento.

-Sentenció Juanillo- el caso es que lo que confesó a continuación entre alaridos de dolor, hizo que todos los presentes enmudeciéramos de terror y por qué no, más de uno fantaseó con haber podido verlo o incluso participar de ello, que de todo hay en la viña del Señor. Rebeca, que así se llamaba la judía, contó con pelos y señales como su demonio la guió entre sueños a un bosque a las afueras de Toledo. Era una noche de luna llena y multitud de estrellas brillaban tanto que parecían querer asomarse desde el cielo para no perderse detalle de tan oscuro espectáculo: una misa negra, una orgía en la que los cuerpos se entrelazaban dándose placer. Un aquelarre en el que todo valía… Y presidiéndolo: Él. El Príncipe de la Dulce Pena.

El olvido recordó

y la oscuridad se iluminó,

la risa rompió a llorar.

Una piedra enamoró

a una virgen que dejó caer

su desnudez.

Empieza el ritual, – So –

cuerpos a media luz – do –

beben de otras bocas, – mía –

y se excitan.

Lamen la lujuria – So –

que lubrica su piel, – do –

y hasta las estrellas – mía –

se masturban al ver.

Déjate enamorar,

ven y únete,

desnuda tu pudor

y entrégate al placer.

Déjate enamorar,

sedúceme,

y por la depravación,

déjate acariciar.

El frío se arropó

y un árbol ha echado a correr,

la Cruz está al revés.

El vicio es la virtud,

la castidad es bisexual,

la decadencia está a estrenar.

Es la misa al revés, – So –

se consagra lo inmoral, – do –

el aquelarre del pecado. – mía –

Cuerpos entregados – So –

en lasciva comunión, – do –

santa bacanal en el altar. – mía –

Déjate enamorar,

ven y únete,

desnuda tu pudor

y entrégate al placer.

Déjate enamorar,

sedúceme,

y por la depravación,

déjate acariciar.

Muéstrame tu cuello y deja

que mis colmillos rompan

la piel que impide

que tu sangre sea para mí,

y tu vida será eterna.

Morirás cada mañana

y renacerás al anochecer.

Oh Señor de las mentiras,

mendigo de otras vidas,

duque del vicio, príncipe del sexo

y del dolor… Natalia

La lascivia que en mí entre,

me corrompa y me reviente

el alma en trozos de placer.

El pentáculo es mi cama,

permite que te laman,

y no sabrás si te acarician

un hombre o mujer.

Violaremos tu inocencia,

orgasmos y decadencia,

alguien se excita en una cruz, Natalia y José

y la brisa de la muerte

pudrirá lo que es decente.

Ven y déjate sodomizar.

Soy Astaroth, soy Belial,

soy Lucifer, soy tu puta,

soy tu chulo…

Lo que quieras tú,

soy Leviatán, tuve sexo con Adán,

mientras Eva se excitaba

al vernos, y se unió!!!

Déjate enamorar,

ven y únete,

desnuda tu pudor

y entrégate al placer.

Déjate enamorar,

sedúceme,

y por la depravación,

déjate acariciar.

Sedúceme, Príncipe de la Dulce Pena

Hoy Toca Ser Felíz

CAPÍTULO XV

Quito, octubre de 1529

Inti Palla tenía la belleza de las princesas incas del Imperio de Cuzco. Era una de las hijas del rey Huayna Capac, el único señor del Imperio de las Cuatro Direcciones, el inca de todos los incas, el Hijo del Sol. Desde hacía varias lunas, el Único Señor, yacía tumbado bajo las mantas de llama y vicuña. Se estaba muriendo. Ni todo el oro que vestía a aquel rey y a las paredes de su estancia brillaba tanto como los pequeños ojos de Inti Palla, lloraba.

– Padre -preguntó- ¿Qué pasará con nosotros? Se escuchan rumores de que a tu muerte reinará el caos, y que vendrá un pueblo a arrebatarnos nuestro oro, nuestro pueblo.

– Nada, mi preciosa princesa -dejó escapar el rey con un hilo de voz-. Después de mí, vendrá otro y luego otro, y la Pachamama nos protegerá y nos acogerá en su manto. Tú mientras tanto crece, vive y haz que tus sueños sean la guía de tu vida. La mañana, la brisa y el día vendrán a buscarte. Hoy te toca ser feliz hija mía!!

Cuando un sueño se te muera

o entre en coma una ilusión,

no lo entierres ni lo llores, resucítalo.

Y jamás des por perdida

la partida, cree en ti.

y aunque duelan, las heridas curarán.

Hoy el día ha venido a buscarte

y la vida huele a besos de jazmín,

la mañana esta recién bañada,

el Sol la ha traído a invitarte a vivir.

Y verás que tú puedes volar,

y que todo lo consigues.

Y verás que no existe el dolor,

hoy te toca ser feliz.

Si las lágrimas te nublan

la vista y el corazón,

haz un trasvase de agua

al miedo, escúpelo.

Y si crees que en el olvido

se anestesia un mal de amor,

no hay peor remedio

que la soledad.

Deja entrar en tu alma una brisa

que avente las dudas y alivie tu mal.

Que la pena se muera de risa,

cuando un sueño se muere

es porque se ha hecho real.

Y verás que tú puedes volar

y que todo lo consigues.

Y verás que no existe el dolor,

hoy te toca ser feliz.

Las estrellas en el cielo

son solo migas de pan

que nos dejan nuestros sueños

para encontrar

el camino, y no perdernos

hacia la Tierra de Oz,

donde habita la ilusión.

Y verás que tú puedes volar,

y que tu cuerpo es el viento,

porque hoy tú vas a sonreír,

hoy te toca ser feliz.

Creo

(La Voz Dormida. Parte II )

CAPÍTULO XVI

Aquella noche Azaak no consiguió conciliar el sueño. Las imágenes de toda su vida se agolpaban a codazos en su mente. Algo muy dentro de su ser le decía que había llegado la hora.

El inquisidor Honorio, un dominico cobarde, mentiroso y acostumbrado a amontonar riquezas a costa del trabajo de los demás, mesaba su perilla pelirroja. A su lado su secretario José -o Pepe, como gustaba de llamarle su amo y superior- tomaba notas mientras asistía al interrogatorio al que sometía a Azaak.

Azaak, mientras era torturada con uno de los instrumentos más crueles jamás ideados, no dejó escapar ni grito alguno, ni súplica ninguna. Miraba fríamente al tribunal que la acusaba de herejía y brujería. La pera vaginal -que así llamaban a ese cruel artefacto- consistía en un instrumento metálico con forma de pera, que una vez introducido en la vagina de la penitente se abría dentro del cuerpo de la misma produciéndola enormes dolores. Al retirar dicho instrumento -todavía abierto- producía tales desgarros en la vagina que muy pocas sobrevivían a aquel tormento. Tanto el padre Honorio como su perro faldero Pepe disfrutaban de aquella escena. Juanillo lloraba, e intentaba apaciguar tanto dolor acariciando sin ser visto el cuello de Azaak.

-Lo siento mucho- le susurró a Azaak en un momento en que las miradas de los inquisidores se desviaron hacia un charco de sangre que se había formado a los pies de Azaak.

– ¡¡Silencio verdugo!! -La mirada del inquisidor taladró a Juanillo- ¿Sigues afirmando que el verdadero Dios es mujer, y se llama Gaia?

-preguntó- ¿Y todavía te atreves a mantener que tú eres su representación en la Tierra?

Azaak hizo un esfuerzo sobrehumano por hablar…

– Vosotros sois los que tendréis el castigo más severo que jamás tuvo persona alguna -dictó Azaak-. Vosotros creéis en un Dios malvado, justiciero, creéis que todas las personas que no piensan como vosotros son dignos de ser asesinados. ¿Y vosotros os llamáis civilizados? ¿Con qué derecho colonizáis pueblos que al menos respetan a su madre, La Pachamama? Vosotros hacéis sacrificios humanos más crueles que aquellos a los que llamáis salvajes. Lo hacéis por odio, por venganza, por incultura. Yo no creo en un Dios así.

– ¿Y en qué crees tú? -inquirió el Padre Honorio acercando su boca a la de Azaak-.

Creo en la amistad que no pide, da.

Creo en el amor sin condición.

Creo en la humildad del que sabe ganar,

Creo en el honor sin uniformes ni Dios.

No creo en un altar que salve mi fe,

ser honesto es mejor que un cielo lleno de himnos.

No creo en un líder que dirija mis pies,

mi rey es mi voluntad, mi patria mi hogar.

Sé que existe un lugar mas allá entre las estrellas

donde nacen los versos que yo nunca pude encontrar,

donde el alma de a luz, y al parir de ella nazcan besos

con labios de esperanza, yo creo en ti, creo en mí.

Sé que existe un lugar donde hallar un beso perdido,

donde nacen los sueños y maman oportunidad.

Donde hacerte el amor sea morir dentro de tu cuerpo,

creo en una caricia, creo que existe ese lugar.

Creo en la pasión ella es mi voz,

creo que al final te encontraré.

(Missit me Dominus)

Cantata en La Menor

CAPÍTULO XVII

El estruendo era ensordecedor.

Multitud de gente se apiñaba desde horas muy tempranas para elegir los lugares de privilegio en el quemadero de Toledo. Éste se situaba fuera de las murallas, y era el sitio destinado a los autos de fe. Azaak iba subida a una carreta en compañía de media docena de asustadas personas que, al igual que ella, portaban el ridículo vestido blanco con capucha llamado “El Sanbenito”. Al fondo, esperando a sus futuros inquilinos, seis postes se erigían como estatuas hechas de miedo y violencia. Como en un sueño, Azaak fue bajada y atada al poste. Su compañero de hoguera no resistió más y se le aflojaron los esfínteres, desmayándose…

El último pensamiento de Azaak fue para su amado Pedro de Alcázar. A Sara la habían condenado a la expulsión de España y obligada a marchar como esclava a Las Américas. Los “valientes” soldaditos españoles necesitaban enfermeras, criadas, y si se cansaban de violar a las indígenas, alguna que otra esclava sexual.

Cuentan que cuando el fuego iba devorando el cuerpo de Azaak, todos y cada uno de sus rasgos se fueron transformando hasta convertirse en las características de una persona con síndrome de Down -cabeza redondeada, frente alta y aplanada, lengua y labios secos y fisurados, y hasta la esquina interna de la piel de los ojos se fue plegando. La gente, horrorizada, no daba crédito. Y antes de suspirar miró directamente a los inquisidores y exclamó.

-Tarde o temprano me vengaré, y jamás vuestra Iglesia volverá a cometer más crímenes. Os lo juro! El Señor me ha enviado, Missit me Dominus-. Y dando un tremendo alarido, murió.

In nomine Diabulus et

Belial, Satan, Lucifer et Yahve

Cae la noche, niebla eterna.

Ocúltase ya la luz. Leo

Frío yermo, rompe y hiela.

Lágrimas del corazón.

Sueña la vida que se ve morir.

En trozos de miedo es duro vivir. Leo

Sueños de muerte, desvélate,

Santa condena, auto de fe.

En nombre de la única religión

Dictamos sentencia y te condenamos Víctor

A la piadosa purificación

Del fuego y el dolor.

En manos de Dios debes de poner

Tu alma, tu hacienda y todos tus pecados. Víctor

Acepta a Cristo y encomiéndate,

Pues pronto darás cuentas a Él.

Diabulus in Gaia

Missit me Dominus

Quisiera ser el viento

Para poder huir de mí. José

Que calle el silencio, enmudezca el terror.

Quisiera no morir.

Me inventaré otra vida,

mis sueños decoraré Leo

y los cubriré de tus besos -pensó-

Quemad mi alma también!!

¿Reniegas de Satán, de sus obras y sus vicios?

¿De la Necromancia, de la Magia y el Tarot? Víctor

Yo soy la virtud de la Iglesia y sus principios.

Si no te arrepientes, tu alma se condenará.

Hoy la Libertad se ha quedado dormida y en silencio.

Hoy la Libertad ha cerrado por defunción.

Hoy la Libertad se ha muerto de pena y melancolía.

Hoy no hay Libertad, Dios hoy no está aquí ni vendrá.

Quisiera ser olvido

para nunca recordar. Leo

Quisiera ser brisa, y así acariciar

la vida una vez más.

Qué fría es la promesa

de otra vida junto a Dios, Leo

si en esta ni estuvo, ni supo de Él.

La hoguera es su ataúd.

Antes de morir y que el fuego haga su oficio,

¿aceptáis a Cristo, a su iglesia y su poder?, Víctor

¿renunciáis al Dios llamado Naturaleza?

Gaia es sólo madre del pecado y del terror.

Hoy la Libertad

se ha quedado dormida y en silencio.

Hoy la Libertad ha cerrado por defunción.

Hoy la Libertad

se ha muerto de pena y melancolía.

Hoy no hay Libertad,

Dios hoy no está aquí ni vendrá.

Gaia

Hoy la vida llueve penas,

gotas de desesperación. José

Mis lágrimas son ríos, venas

desangrándome el corazón.

La memoria de una mujer

son los besos que recibió. José

En tus labios yo viviré,

y en tu olvido, yo moriré.

Hoy mis lágrimas se quieren suicidar

acurrucadas, morir en tu piel. José

Han nacido secas, tienen sed.

Mi llanto hoy se quiere morir.

Como un beso prometido

a tu alma es mi voz. Aurora

Soy lo muerto, y lo vivido,

soy la calma, soy tu Dios.

Cierra los ojos y te llevaré

donde los sueños se hacen canción. Aurora

La vida duele, te curaré.

Duérmete y sueña, te acuna mi voz.

Hoy mis lágrimas se quieren suicidar

acurrucadas, morir en tu piel. Aurora y José

Han nacido secas, tienen sed.

Mi llanto hoy se quiere morir.

Si tus lágrimas se quieren suicidar,

guárdalas, pues vas a llorar. Aurora y Leo

Llorarás océanos de Paz.

Duérmete, ya no hay dolor.

“En nombre de la Libertad,

la fe en uno mismo y la Paz,

quemad las banderas!!

No a la religión!!

Y que tu dios sea canción

compuesta con el corazón.

Y que tu país sea donde te lleven los pies…”

Missit me Dominus

Missit me Diabulus

Missit me Satanas

Gaia

Ahora al fin soy aire, y mi maldición caerá.

El fin de la Iglesia muy pronto vendrá,

Mi voz despertará.

Hoy la Libertad… Victor García

Hoy la Libertad… José Andrëa

Hoy la Libertad… Leo Jiménez

Cuando Nacho terminó de hablar, el inspector, pensativo, se levantó del regazo de la cama e instintivamente encendió el televisor de la habitación del hospital. Lo que vio y escuchó le heló la sangre.

-Hoy a las 21:37 el Papa Juan Pablo II ha fallecido-. Miró incrédulo a Nacho y éste, sonriendo, hizo un movimiento con la cabeza.

-Se lo dije inspector- De repente los rasgos de Nacho poco a poco volvieron a su ser. Volvía a ser un chico con síndrome de Down.

Y muy despacio empezó a recitar… Al terminar, Nacho murió.

El Salmo de los Desheredados

– El Dios de los Tristes –

Padre Nuestro, de todos nosotros,

de los pobres, de los sin techo,

de los marginados y de los desprotegidos,

de los desheredados

y de los dueños de la miseria,

de los que te siguen

y de los que en ti ya no creemos.

Baja de los cielos,

pues aquí está el infierno.

Baja de tu trono,

pues aquí hay guerras, hambre, injusticias.

No hace falta que seas uno y trino,

con uno sólo que tenga ganas de ayudar, nos bastaría.

¿Cual es tu reino?¿El Vaticano?

¿La banca?¿La alta política?

Nuestro reino es Nigeria, Etiopía, Colombia, Hiroshima.

El pan nuestro de cada día

son las violaciones, la violencia de género,

la pederastia, las dictaduras,

el cambio climático.

En la tentación caigo a diario,

no hay mañana en la que no esté tentado de crear a un Dios humilde,

a un Dios justo.

Un Dios que esté en la tierra,

en los valles, los ríos,

un Dios que viva en la lluvia,

que viaje a través del viento

y acaricie nuestra Alma.

Un Dios de los tristes, de los homosexuales. Un Dios más humano…

Un Dios que no castigue, que enseñe.

Un Dios que no amenace, que proteja.

Que si me caigo, me levante,

que si me pierdo, me tienda su mano.

Un Dios que si yerro no me culpe

y que si dudo me entienda.

Pues para eso me dotó de inteligencia,

para dudar de todo.

Padre Nuestro, de todos nosotros,

¿por qué nos has olvidado?

Padre Nuestro, ciego, sordo y desocupado,

¿por qué nos has abandonado?

El secretario del Papa al entrar en los aposentos del Santo Padre dejó escapar un grito de horror. Su Santidad yacía muerto con la cara totalmente deformada, tenía los rasgos de la enfermedad del síndrome de Down. En el equipo de música sonaba la Novena Sinfonía de Beethoven, sobre el ojo derecho alguien había dejado una moneda con el símbolo que ocultó Francisco de Goya en el cuadro Volaverunt.

Y en el espejo, con carmín escrita la frase:

“El Señor me ha enviado, Missit me Dominus” Gaia.

A los pocos días en todas las noticias el nombre del nuevo Papa hacía añicos las previsiones. El Cardenal Joseph Ratzinger, Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, (o, lo que es lo mismo, la moderna Santa Inquisición) había sido elegido nuevo Papa…

Todo seguía igual…

Por sus obras les conoceréis

Algunos datos de interés de la Santa y “Pobre” Iglesia de Roma:

– La construcción de la lujosa réplica de la Catedral de San Pedro en Costa de Marfil, uno de los países más subdesarrollados del mundo, fue un escándalo y un monumento permanente a la falta de sensibilidad humana que reina en la “Iglesia de los pobres”.

– La comercialización de los viajes del Papa por la Iglesia, convirtieron bolsas de patatas y lácteos en anuncios andantes de la visita del Santo Padre.

– Las capillas de numerosas iglesias son decoradas con materiales de auténtico lujo.

– A los escándalos de abusos sexuales prota-gonizados por los obispos citados en esta obra hay que añadir la falta de tacto con miles de homosexuales y lesbianas que se declaran católicos.

– El divorcio de la esposa del Príncipe Felipe, Leticia Ortiz, de su primer marido, no existió para la Iglesia Católica.

– En el avión privado del Papa Juan Pablo II se consumía champagne, caviar y otras exquisiteces gastronómicas, mientras que sus Cardenales viajaban en lujosos coches escoltados por guardaespaldas.

– Organizaciones Católicas como el Opus Dei o Los Legionarios de Cristo, son propietarias de los más exclusivos colegios privados y las más selectas universidades. Como es de suponer, a parte de educar, estos colegios y universidades son una fuente de ingresos más exclusivos colegios privados y las más selectas universidades. Como es de suponer, a parte de educar, estos colegios y universidades son una fuente de ingresos más que considerable.

– La Santa Alianza, un servicio de espionaje implacable al servicio de la Iglesia Católica, no ha dudado en apoyar revoluciones, financiar dictadores, traficar con armas o, incluso, ejecutar asesinatos selectivos.

– El Padre Karlo Petranovic fue uno de tantos miembros de la Iglesia Católica, encargado de ayudar a evadirse a criminales nazis. Joseph Menguele, el general de las SS Hans Finsböck, Ante Pavelic… fueron algunos nazis que consiguieron huir a través del “pasillo” Vaticano.

– El silencio del Papa Pío XII ante el Holocausto Nazi todavía sigue indignando a muchos católicos que buscan transparencia en el Vaticano actual.

Datos sacados de los libros:

“La Santa Alianza. Cinco siglos de espionaje Vaticano” de Pric Frattini

“No los dejes caer en la tentación” de Alfonso Torres

“Pederastia en la Iglesia Católica” de Bruno Lippi

“La Iglesia de Hitler, Mussolini y Franco” de García Lozano

Una respuesta

  1. buen blogg………. genial

    diciembre 3, 2011 en 11:40 am

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